Qué pasó
Una investigación de la Universidad de Cuenca analizó 34 años de imágenes satelitales y detectó un aumento de la diferencia térmica entre las zonas urbanizadas y las áreas con mayor presencia de vegetación. La brecha pasó de 4,47 °C en 1989 a 5,75 °C en 2022.
El estudio identificó islas de calor en sectores como El Sagrario, San Blas, Cañaribamba, Gil Ramírez Dávalos y Totoracocha. También señaló puntos críticos en Sinincay, Turi, el Centro Histórico, Hermano Miguel, Nulti, Machángara y Ricaurte. En las zonas identificadas, la temperatura superficial media pasó de 25,83 °C a 34,01 °C durante el periodo analizado.
Los investigadores explicaron que el asfalto, el pavimento y otros materiales absorben y liberan radiación solar, mientras el tráfico y la densidad constructiva dificultan la circulación del aire.
Qué significa
El hallazgo identifica un problema de planificación urbana y salud ambiental para sectores con alta concentración de pavimento, tráfico y edificaciones. La temperatura superficial no equivale directamente a la temperatura del aire, por lo que el estudio no permite afirmar que los habitantes estén expuestos a un aumento idéntico en la temperatura atmosférica. Sus resultados pueden orientar decisiones sobre vegetación, materiales urbanos y manejo del espacio público.
Qué sigue
La Universidad de Cuenca deberá difundir la metodología y los resultados completos del estudio. El Municipio de Cuenca mantiene pendiente definir si incorporará estos mapas térmicos en sus políticas de planificación, áreas verdes y adaptación climática.
