Qué pasó
El oficialismo argentino postergó el dictamen de una reforma de la ley de biocombustibles por diferencias entre provincias, bloques legislativos y cámaras empresarias. El proyecto, aprobado por el Senado, propone un régimen de 15 años y elevar en 12 meses los cortes obligatorios: biodiésel de 7,5% a 10% del gasoil y bioetanol de 12% a 15% de las naftas. El punto de conflicto es el mercado reservado a empresas no integradas con grandes aceiteras. La propuesta mantendría para las pymes una porción exclusiva de 6,5% al inicio, mientras 3,5% quedaría abierto a competencia; la protección bajaría hasta desaparecer en 2036. Legisladores y empresarios pymes advierten que unas 25 plantas podrían quedar expuestas a competir con multinacionales.
Qué significa
La reforma definiría quién puede abastecer el mercado obligatorio de biocombustibles y, por tanto, afectaría la estructura competitiva de la industria. Para las pymes regionales, la apertura gradual puede reducir el mercado protegido; para las grandes aceiteras, ampliaría la posibilidad de participar. Mientras no haya dictamen y aprobación final, continúan las reglas actuales y no cambia el porcentaje obligatorio vigente.
