Qué pasó
El Parque Nacional Iguazú restringió temporalmente el acceso a todos sus circuitos turísticos del lado argentino después de que el caudal del río superara los 12.000 metros cúbicos por segundo, unas diez veces su nivel normal según la información recibida. La Garganta del Diablo ya permanecía cerrada preventivamente y sus pasarelas habían sido desmontadas para evitar daños.
En el litoral argentino, la crecida del río Uruguay llevó el nivel en Paso de los Libres a 9,26 metros, por encima de la línea de evacuación de 8,5 metros. Productores de Corrientes y Entre Ríos comenzaron a trasladar ganado a zonas altas, mientras las lluvias y la pérdida de pasturas complican las operaciones.
El fenómeno se relaciona con lluvias persistentes y El Niño. Las autoridades del parque evaluarían la reapertura según el nivel del río y el estado de las pasarelas.
Qué significa
La crecida afecta simultáneamente una actividad turística de alto flujo y zonas productivas y residenciales del litoral. El cierre de Iguazú interrumpe el acceso a visitantes y operadores, mientras el aumento del río Uruguay obliga a mover ganado y puede aislar caminos rurales.
La reapertura del parque no está garantizada hasta que se inspeccionen las estructuras. Los niveles de los ríos y las líneas de evacuación son referencias distintas: superar una cota de alerta no significa que todas las localidades estén inundadas.
Qué sigue
La Intendencia del Parque Nacional Iguazú y la concesionaria evaluarían durante la jornada el estado del río y de las pasarelas para decidir si reabren el parque. Las autoridades de Corrientes y Entre Ríos deberán actualizar niveles, evacuaciones y afectaciones a productores conforme continúen las lluvias.
