Qué pasó
El presidente Daniel Noboa planteó que la Base Aérea de Taura, en Naranjal, Guayas, sea el punto de operación de actividades de cooperación internacional con Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea en materia de seguridad. La instalación cuenta con una pista principal de más de 3.040 metros, una pista alterna, unidades de artillería antiaérea y sistemas de monitoreo de aeronaves. El Gobierno sostiene que el traslado permitiría separar las actividades militares de la operación civil y comercial del aeropuerto José Joaquín de Olmedo. La propuesta busca apoyar la lucha contra el narcotráfico, pero no precisa qué fuerzas extranjeras utilizarían la base, por cuánto tiempo, con qué equipos ni quién tendría el mando operativo. Expertos citados cuestionan si la presencia de personal, aeronaves o sistemas extranjeros se ajustaría a la Constitución y a las reglas aplicables a la cooperación militar.
Qué significa
El plan podría modificar la arquitectura de cooperación de seguridad de Ecuador y convertir a Taura en un centro logístico para operaciones internacionales contra el crimen transnacional. Sin embargo, el anuncio no equivale a la instalación de una base extranjera ni confirma un acuerdo firmado. El alcance constitucional dependerá de la naturaleza de la presencia extranjera, sus atribuciones, la duración, el mando y los instrumentos jurídicos que se suscriban.
Qué sigue
El Ejecutivo deberá definir el modelo de cooperación, las instituciones participantes, las reglas de mando y el tiempo de permanencia. También deberá precisar qué autorizaciones constitucionales, legales o institucionales serán necesarias antes de iniciar operaciones desde Taura.
