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Pacientes renales realizaron un plantón en Guayaquil y anunciaron una marcha en Quito para el 25 de septiembre; las clínicas dializadoras advierten que algunos centros solo garantizan atención hasta el 30 de septiembre.
Qué pasó
Pacientes renales y sus familias realizaron el 23 de septiembre un plantón frente a la Gobernación del Guayas para exigir que el Gobierno garantice la continuidad de las terapias de diálisis. La protesta se produjo mientras persiste el conflicto financiero entre el Ministerio de Salud y clínicas privadas. DaVita Ecuador había advertido que mantiene una deuda de USD 121 millones y que podría trasladar progresivamente a 3.850 pacientes si hasta el 30 de septiembre no se acuerda un cronograma de pagos. Los manifestantes señalaron además que algunos centros solo garantizan la atención hasta esa fecha y que más de 70 pacientes podrían quedar afectados desde octubre, según la información recibida. Los colectivos anunciaron una nueva marcha en Quito para el viernes 25 de septiembre, a las 10:00, frente a la Clínica de Diálisis Nefrologi. No se informó de un acuerdo definitivo entre el Gobierno y los prestadores.
Qué significa
La protesta convierte la advertencia financiera en una presión pública por la continuidad de un tratamiento vital. Si se interrumpen sesiones o se trasladan pacientes sin capacidad suficiente, se requerirían máquinas, personal, turnos y coordinación clínica para evitar afectaciones. La marcha y el plazo del 30 de septiembre no significan que los tratamientos ya hayan sido suspendidos ni que todos los pacientes serán transferidos.
Qué sigue
El Ministerio de Salud y los prestadores deberán definir antes del 30 de septiembre un cronograma de pagos y un mecanismo para garantizar la atención. Los colectivos de pacientes prevén marchar en Quito el 25 de septiembre y esperan una respuesta institucional sobre la cobertura y la capacidad disponible.
